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martes, 11 de febrero de 2020

lunes, 10 de febrero de 2020

domingo, 9 de febrero de 2020

miércoles, 8 de mayo de 2019

lunes, 15 de abril de 2019

Toasó: “Me culpé porque no tenía opción, no hay justicia en Bolivia”



“Me inculpé porque no tenía otra salida, no hay justicia en Bolivia. Fue la única manera de salir de ese sistema degenerado y aunque acepté la culpa, mi moral está intacta, por eso no me callo”, dice Elöd Toasó en comunicación con Página Siete desde Budapest, donde radica después de haber cumplido sentencia por “alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado”.

Eso de “querer lavar el nombre” no es obstinación, es convicción para Elöd. Y aunque salió del país al admitir que cometió el delito, dice que eso en realidad no pasó. Afirma que todos saben que si se declaró culpable fue por desesperación.

En Budapest, su ciudad natal, ha retomado su trabajo como profesor y realizador de audiovisuales e intenta rehacer su vida. No es un hombre nuevo, es un hombre libre. Tiene 38 años y es uno de los dos sobrevivientes del sangriento episodio del Hotel Las Américas. Vivió para contarlo y hoy, además, vive para denunciarlo.
En 2009, una foto que se usó como prueba en su contra.
Archivo

“Lejos de ser un terrorista”

Elöd llegó a Bolivia el 8 de noviembre del año 2008 en plenos estruendos autonomistas de la región oriental del país. Tenía 28 años, ganas de ver el mundo y la sensación de inmortalidad que da la juventud. Ya era informático de profesión, se dedicaba a desarrollar páginas web y a crear gráficas para documentales. Eso hacía cuando recibió la invitación que le cambiaría la vida.

Eduardo Rózsa-Flores, a quien había conocido en Hungría en 2003, le propuso venir a Bolivia para rodar la película Guerra Sucia. Esta promesa laboral cinematográfica quedó constatada en un borrador de contrato que Elöd firmó con Rózsa en enero de 2009; tres meses antes del operativo del Hotel Las Américas. Tres meses antes de “la pesadilla que duró cinco años y 10 meses”.

Toasó es, además de informático, profesor de escuela. Daba clases en Hungría antes de venir a Bolivia y ha retomado esta actividad, que considera “su verdadera pasión”. Paralelamente, volvió a la universidad y actualmente continúa capacitándose en manejo de sistemas. Tuvo, además, a su retorno una breve incursión en la televisión, en la que presentó un documental de 15 partes sobre húngaros en otros países.

El 23 de marzo de 2009 en La Paz, en un viaje de protección consular, el embajador de Hungría en Argentina, Matyas Józsa, dijo luego de visitar a Toasó en San Pedro que su compatriota estaba “lejos de ser un terrorista” y que por el contrario era sólo “un joven de 29 años que cometió errores” al no saber “en qué iba a participar”.

Toasó no sólo niega haber sido terrorista, niega también haber tenido motivaciones políticas. “Yo ni sabía quién era el presidente de Bolivia cuando llegué. No soy político. Nunca lo he sido”.

El diario de Elöd Toasó

El 16 de abril de 2009 es una fecha que se ha vuelto estigma en el recuerdo de Toasó. La madrugada de aquel jueves, la Policía mató a tres personas y detuvo a otras dos en un violento operativo efectuado en el Hotel Las Américas, donde supuestamente estaba “la célula terrorista que pretendía matar a Evo Morales y separar a la patria en dos”, según la denuncia del Ejecutivo.

Los fallecidos fueron ÁrpádMagyarosi (húngaro-rumano), Eduardo Rózsa-Flores (húngaro-boliviano) y Michael Martin Dwyer (irlandés).

Los que quedaron Elöd Toasó (húngaro) y Mario Tádic Astorga (croata-boliviano).

Respecto a este episodio, Toasó declaró en Bolivia y lo reitera desde afuera: “Michael Martin Dwyer no fue ejecutado en el hotel junto a los dos primeros, sino que fue asesinado en el aeropuerto y luego fue llevado su cuerpo a la escena del crimen”.
Toasó y Mario Tádic en una reunión en Budapest para preparar la denuncia.
Gentileza Elöd Toasó

Toasó y Tádic fueron aprehendidos y enviados al penal de San Pedro de La Paz, no sin antes inaugurar lo que califican como un “calvario carcelario” con torturas, amenazas e insultos.

“Me detuvieron de manera ilegal y arbitraria. Estuve sin abogado y sin poder comunicarme. Me pusieron armas en la cabeza con intención de ejecutarme. No me dieron alimentos. No tenía ropa. Hay instancias internacionales de Derechos Humanos, como Naciones Unidas, que ya han corroborado los atropellos que sufrí”, dice Toasó con pesar pero con firmeza desde Budapest.

Elöd estuvo con detención “preventiva” 2.179 días, o lo que es lo mismo cinco años, 11 meses y 17 días. Sobrepasó en demasía el tiempo legal de detención preventiva según las leyes bolivianas. Durante todo ese tiempo registró cada día todo lo que ocurría a su alrededor en una libreta que fue publicada en 2012 bajo el título de El diario de ElödTóásó.

Durante los casi seis años que Elöd estuvo aprehendido, asistió a cientos de audiencias en las que reiteraba y reiteraba que era inocente, que no era terrorista, que no vino a matar a Morales, que lo del hotel fue una ejecución y no un enfrentamiento. Cuenta que repetía y repetía sus declaraciones sin conseguir que sus palabras hallen ningún eco.

Finalmente, hastiado, aceptó que todo aquello no lo llevaría a ningún lugar, salvo la muerte o el olvido. Así que “les dio lo que le pedían”, cambió su declaración y aceptó eso de lo que se lo acusaba. Salió en libertad a finales de febrero del año 2015.

“Lo hice porque no había otra salida, no hay justicia en Bolivia -explica ahora desde su país- fue la única manera de salir de ese sistema degenerado y aunque acepté la culpa, mi moral está intacta, por eso no me callo. Por eso sigo y seguiré denunciando hasta que se sepa la verdad de las ilegalidades y abusos que ocurrieron en Bolivia”.

El 20 de febrero del año 2015, el Tribunal Primero de Sentencia de La Paz condenó a Elöd Toasó y a MarioTádic a cumplir cinco años y 10 meses de prisión, tiempo que ya había sido cubierto por cada uno en su detención “preventiva”. Ambos salieron de la cárcel de San Pedro casi dos semanas después de la sentencia y al mes estaban fuera del país, en Hungría y Croacia, respectivamente.
Elöd y la desaparecida esposa María Elena, con quien se casó en San Pedro.

El amor y la tragedia

Durante su estadía en la prisión paceña, Elöd tuvo un atisbo de alegría cuando conoció a quien sería su esposa, María Elena Fortún.

Paceña de nacimiento, María Elena perteneció a la familia Fortún Taborga. Su padre fue Guillermo Fortún, fundador de ADN, diputado, senador y ministro durante el segundo gobierno de Banzer (1997-2002).

El año 2009, Guillermo Fortún anunció la posibilidad de ser candidato a la Alcaldía de La Paz y esto activó procesos judiciales en su contra, específicamente uno por supuesta malversación de 2,5 millones de dólares de gastos reservados de la época en que fue ministro de Gobierno.

Fortún intentó fugarse por Perú con su hija Ximena, pero fueron detenidos en Lima en septiembre de 2010 cuando pretendían abordar un vuelo hacia Buenos Aires. Fueron reenviados a Bolivia.

Guillermo Fortún permaneció recluido en la cárcel de San Pedro sin sentencia hasta septiembre de 2012, cuando falleció por problemas cardiacos. Nunca pudo aclarar las denuncias en su contra, sólo alcanzó a declarar que “era víctima de persecución del gobierno de Morales”.

María Elena visitaba a su padre incansablemente en la cárcel. Fue en esas circunstancias que conoció al “húngaro acusado de terrorismo”. Ambos entablaron amistad favorecidos por poder comunicarse en inglés y muy pronto empezaron un romance.

María Elena y Elöd se casaron en noviembre del año 2012 en el penal de San Pedro después de dos años de noviazgo. La cárcel que se empeñaba en matar a Toasó un poco cada día fue testigo de aquel acto de libertad: la consolidación de un matrimonio joven con aspiraciones a ser un hogar.

El final de esta historia de amor fue pronto y trágico. María Elena falleció cuando estaba embarazada el 22 de julio de 2015 en una clínica paceña producto de una grave infección.

Elöd ya estaba entonces en Hungría y aguardaba el encuentro con su familia boliviana que nunca se consolidó. Recuerda que recibió la fatal noticia mediante una llamada telefónica desde La Paz.

La demanda ante la CIDH

En un cajón del escritorio de Elöd en su casa en Hungría está su visa para viajar a Washington en cualquier momento. Los húngaros no necesitan visa para ingresar a Estados Unidos pero a Toasó le pesa sobre los hombros la “fama de terrorista” con la que tiene que lidiar.

Por eso se aseguró de garantizar la posibilidad del viaje. Cualquier día podría necesitar presentarse personalmente ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), en la que ya ha ingresado la denuncia contra el Gobierno boliviano por violaciones a la integridad personal, garantías judiciales y otros crímenes de lesa humanidad.

La petición ante la comisión fue presentada en nombre de Michael Dwyer, Elöd Toasó, Mario Tádic, Alcides Mendoza y Juan Carlos Guedes por la violación de nueve derechos humanos reconocidos por el Pacto de San José. Entre ellos, integridad personal, libertad personal, garantías judiciales y protección de la honra y la dignidad.

Elöd no desiste. Sigue gastando dinero, tiempo y esfuerzo. Cuenta que se reúne habitualmente con Mario Tádic para preparar las pruebas y reunir todos los documentos necesarios para la denuncia. “Es un objetivo de vida buscar justicia”, dice.

Paralelamente, está escribiendo un segundo libro sobre el caso que será publicado próximamente. Y pesar de que el ministro Romero declaró que el caso Rózsa “es un tema ya resuelto por la justicia boliviana”, Elöd afirma categóricamente que la justicia aún no se ha asomado a la verdad de los hechos de 2009.

Asegura que no escatimará esfuerzos para demostrar que lo que pasó en Bolivia fueron “violaciones a derechos humanos, donde mataron sin pena a varias personas para usarlas políticamente”.


viernes, 11 de enero de 2019

Un juez se desmaya en plena audiencia del caso Terrorismo I


El juez del Tribunal Primero de Sentencia, Sixto Fernández, se desmayó este viernes durante una audiencia de juicio oral del caso Terrorismo I que se llevaba a cabo en el Palacio de Justicia de Santa Cruz.

"Me informan que en plena audiencia se desmayó el juez Fernández y que lo han llevado alzado hacia una ambulancia, lo conducen a una clínica que está cerca al Palacio de Justicia", informó a ANF el abogado Gary Prado.

Preliminarmente se conoció que Fernández padece de diabetes y que esta patología habría coadyuvado en el desenlace. La autoridad judicial fue cargado en hombros por algunas personas y funcionarios policiales hacia la ambulancia.

El abogado Prado explicó que durante la semana el juez lleva adelante las audiencias de juicio contra los 12 procesados por el caso Terrorismo I. Además, en medio de estas audiencias lleva otra más contra Alfredo Saucedo, quien era buscado desde hace 6 años y recientemente fue capturado.

Precisamente durante la audiencia de Saucedo es que el juez Fernández presentó algunos problemas de salud. El juez ya se encuentra en un recinto de salud donde es valorado por los médicos.

jueves, 7 de junio de 2018

miércoles, 2 de mayo de 2018

Video Zvonko Matkovic Saldra de la carcel

miércoles, 25 de abril de 2018

miércoles, 18 de abril de 2018

Rózsa se vinculó con las logias cruceñas para guerra separatista



El terrorista húngaro-boliviano Eduardo Rózsa Flores llegó a Bolivia en 2008, luego de ser contactado y colaborado por autoridades cívicas y políticas de Santa Cruz para “coordinar la defensa” departamental, aunque las investigaciones posteriores develaron que confabulaba, junto con los que lo trajeron, para la división del país y la creación de otra nación.

Según el informe conclusivo de la comisión especial multipartidaria de la Cámara Baja de 2009, antes de llegar a Bolivia, Rózsa le pidió al periodista András Kepes una entrevista en la que le dijo que no vendría en calidad de turista.

“No, no. Sería demasiado evidente pues, aunque se guarda el secreto, hasta ayer sólo sabían cinco personas de mi llegada. El plan es el siguiente: me expiden el billete de avión, lo pagan ellos. No sé todavía de qué manera desde aquí de Europa, pero lo importante es que llegaré a una ciudad de Mato Grosso de Brasil, llamada Campo Grande. Allí me esperarán con un automóvil. Me llevarán a un sitio concreto, cerca de la frontera verde, donde pasaremos la frontera con personas contrabandistas conocidas por mis contactos. En el otro lado me esperará un coche. Me llevarán a un alojamiento preparado”.

Las personas encargadas de pagar el pasaje de avión desde Madrid (España) hasta Santa Cruz y recibirlo eran, según Rózsa, un “consejo cruceño”, mismos con los que habría avanzado en la organización del plan de “defensa”.

“El consejo cruceño está planteando una estrategia, tiene un plan de defensa. Este plan exige que se cuide la propiedad privada, que los ciudadanos puedan vivir en paz y que hay que defender a las autoridades como el prefecto y otros ciudadanos”.

Si bien Rózsa habló de un plan de “defensa”, se refería a “defender” a Santa Cruz del Ejército boliviano, al mismo tiempo habló de acciones ofensivas al conformar una milicia y declarar la independencia de Santa Cruz.

“Si no hay autonomía y no podemos vivir juntos, vamos a gritar que somos independientes y haremos un nuevo país. Ésa es la idea, primero están probando razonar para prevenir la matanza de la gente, pero queremos mostrar fuerza e independizarnos”, aseveró.

La confirmación de los recursos económicos para la llegada de Eduardo Rózsa al país se dio durante una escalada de violencia, alentada por los comités cívicos de Tarija, Santa Cruz, Beni y Pando, como por sus prefecturas, luego de reuniones con comités cívicos y el entonces embajador de Estados Unidos, Philip Goldberg.

Se destinó el dinero y se confirmó el arribo de Rózsa Flores. La programación de sus actividades separatistas fueron establecidas para un par de meses con “recursos políticos, pero señalando la fuerza”, para luego entrar al escenario militar.

“Hay que estar preparados para que dentro de un par de meses lleguemos a que, si no hay autonomía, si no hay convivencia con autonomía, proclamaremos la independencia y fundaremos un país nuevo”.

Eduardo Rózsa Flores no iba a trabajar solo ni únicamente con bolivianos. Como se pudo evidenciar, su equipo de trabajo más cercano estaba compuesto por extranjeros, a excepción de Mario Tadic, que es boliviano, pero vivía en Europa. Teniendo a Rózsa como contacto en Bolivia, llegaron siete extranjeros y un boliviano, y su ingreso quedó registrado.

Conspiración y plan de guerra

El 12 de noviembre, Rózsa escribió un mail a Istvan (belovia@ hushmail.com) y le detalló algunos elementos sobre las operaciones en Santa Cruz.

Primero le aclaró que se trataba de una operación militar civil, que aún no tenía nombre, pero que existía un grupo de poder que estaba detrás del asunto, “que son los que dan el apoyo financiero y logístico”.

Aclaró que el comandante de la operación militar era él y que desde el ámbito civil “funciona una especie de consejo” con el que tomó contacto un año y medio atrás, y que lo buscaron por su experiencia bélica en Croacia, por lo que ni bien llegó a Santa Cruz organizó la estructura militar.

En la misma carta indicó que contaba con un equipo de 50 personas, con las que conformaría su grupo operativo militar, que debía estar en condiciones de acción bélica entre el 15 de enero y el 25 de febrero de 2009.

El objetivo de esta organización militar, según Rózsa, sería impedir que el Gobierno mantenga el control sobre la ciudad de Santa Cruz y las provincias, y caracterizó a ese movimiento armado como anticomunista y antiindígena.

“Podemos hablar de semanas, pero en algunos casos, en caso de fragmentación –territorial– se podría esperar una crisis de años –efecto de Kosovo”, detalló en su declaración.

Rózsa contempló la alternativa posible de que algunos militares, una vez iniciado el conflicto, se unan y posibiliten un golpe de Estado. Sin embargo, tenía claro que la opción más viable era una guerra civil separatista, con enfrentamientos militares durante varios años y con miles de muertos (Kosovo).

Patrocinadores

Rózsa aseguraba tener limitados recursos financieros y logísticos, aunque confiaba en que su misión sería exitosa en la medida en que estaba de su lado “un grupo de consejeros excelentes”, dispuesto a apoyar política y económicamente.

“Los miembros del consejo, o sea las cabezas visibles, los dirigentes del movimiento: Rubén Costas Aguilera (actual gobernador cruceño), Branko Marinkovic (presidente del Comité Cívico, una organización con gran influencia, es también llamado por los de Santa Cruz el Gobierno Moral), Eduardo Paz (presidente de la Cámara de Comercio y de Industria), Mauricio Roca (presidente de la Cámara de Agricultura y de Ganaderos de la Bolivia oriente), Germán Antelo (expresidente del Comité Cívico)”.

La composición de este consejo coincidía en número con la información que proporcionó Rózsa a Kepes.

Durante diciembre de 2008 y enero de 2009, Rózsa escribió un conjunto de notas a sus financiadores.

En la primera pidió el alquiler de 10 equipos para comunicación y cuadratracks, para llevar adelante un atentado contra un monumento a Ernesto Che Guevara, presumiblemente en La Higuera, antes de Navidad. Luego mencionó un contacto para operaciones en Beni, Humberto Rivera, con “bastante dinero, Pablo Klisnky, exdiputado de Podemos por Santa Cruz, Marcos Serrate”, así como otras posibles fuentes de financiamiento “de preferencia logieros”, e incluyó a Luis Alberto Nostas y a Remer Antelo, entre otros.

Preparaba un grupo de 3.500 hombres

El objetivo del trabajo inicial de Rózsa consistía en la formación de una milicia de 1.000 hombres entrenados en artes militares y 2.500 (número variable) entrenados en técnicas de resistencia civil.

También identificó dos objetivos militares: uno rural, Yapacaní, y uno urbano, el Plan 3.000, con población mayoritariamente migrante del occidente.

Consideraba también que la resistencia en Santa Cruz provocaría la deslegitimación del Gobierno central y su eventual caída como, según dijo, demuestra la historia.

Otro dato importante develado por Rózsa fue que ya tenía contactos con militares jubilados y militares activos.

Señaló que los instrumentos financieros que eran limitados y provenían de círculos y organizaciones empresariales aportaron probables $us 25 millones para hacer “frente” al gobierno de Evo Morales.

Rózsa bautizó su actividad como Operación Media Luna y expresó su preocupación por el bajo número de combatientes, aunque creyó que era un número variable, pero alcanzable en las condiciones dadas hasta el 15 de enero.

Estos planes conspirativos, separatistas y terroristas fueron detectados por agentes de Inteligencia, por lo que la madrugada del 16 de abril un contingente policial ingresó al hotel Las Américas para aprehenderlo junto a sus cómplices; sin embargo, el grupo terrorista-separatista se resistió y arremetió contra los uniformados.

El intercambio de disparos culminó con la muerte de Eduardo Rózsa Flores, Martin Dwyer y Árpád Magyarosi, mientras que se capturó a Elöd Tóásó y Mario Tadic.

En su audiencia cautelar, ambas personas aseguraron que dirigentes y políticos cruceños los trajeron a Bolivia para defender a Santa Cruz, pero que fueron engañados.

Video Diputado Gustavo Torrico Habla sin pelos del Caso Rozsa, Era limpieza Etnica