viernes, 19 de julio de 2013

Zvonko Matkovic: “Esto es ni más ni menos que una extorsión, como el rapto de un niño”

El empresario declaró el miércoles en la Fiscalía y denunció una red de extorsión en el caso terrorismo I. El exfiscal Marcelo Soza, a través de terceros, exigió sumas millonarias. A continuación publicamos parte de su testimonio.

Diga si conoce al señor Marcelo Ricardo Soza. Si lo conoce, ¿en qué circunstancia?

Por supuesto que lo conozco, porque me tomó la declaración en La Paz por el caso terrorismo. La segunda vez, cuando me llevan a la casa de la señora (Claudia) Arruda y me sorprendo que estaba ahí, donde tuvimos una conversación donde ellos me plantearon (...), fueron las dos veces que estuve con ellos. A las 2:00 (del 21 de mayo de 2010) recibo una llamada de mi esposa para comunicarme que me iban a llamar. A las 6:00 se comunica conmigo el señor L. Pereira y me dice que si me podía recoger el mismo día, a las 7:00 para tratar el tema de mi hijo Zvonko Matkovic Ribera, que estaba preso en San Pedro y que él tenía la solución.

Al tratarse de mi hijo accedí a reunirme para ver cuál era la solución. El señor Pereira pasa a las 7:00, acompañado por uno que hacía de chofer, a quien llamaba Joaquín. Me dijo que si lo podía acompañar a una casa para conversar y la única condición era que no llevara lente, celular, reloj, lapicero ni nada extra; ahí me di cuenta de que era para que no grabara; pero no sabía con quién me iba a reunir. Nos fuimos y llegamos a una casa bastante angosta, que tenía un garaje en la parte delantera y un pasillo.

Al entrar veo una vagoneta Lexus o Toyota, no vi a nadie afuera e ingreso, el chofer se quedó afuera. Una vez dentro de la casa, me meten a un cuarto, que estaba a mano derecha, y que servía de escritorio, cierran la puerta y sale Pereira y dice que espere un rato; al momento llega con la que después supe que era la señora Arruda, incluso ella estaba de camisón, me dice que espere porque íbamos a conversar y después vuelve la señora con el fiscal Soza, que estaba con una polera verde. Ahí me di cuenta de que era serio lo que me dijeron de esto; lo saludo y me dicen aquí está el fiscal Soza y que iba a solucionar el caso de mi hijo.

En ese momento el que habla es el Dr. Soza y manifiesta que el caso de mi hijo no es un caso complicado, que tiene solución porque lo involucra una llamada telefónica, por lo que me dí cuenta que se trataba de la llamada que le hizo Rósza a mi hijo, pero no de que él habría llamado a Rósza. Para darle esa solución, él me propuso que en 15 días se iba a arresto domiciliario y en 30 días estaba libre, pero previo que iba a arreglar yo con un monto de dinero que me iban a decir los otros (Arruda y Pereyra), pero respondí que el caso de mi hijo no era grave, pero Soza respondió con unas palabras que las tengo grabadas: ¿Sabe que yo soy el único que puede aumentar o sacar cargos. Prácticamente para mí era un mensaje claro.

Dijo, yo me voy, usted se queda con ellos porque tengo que ir a la Felcc a ver a Chichi Castedo y al general Gary Prado; todos salen y me dejan en el cuarto. Luego abren la puerta y entran los dos que es donde vi que el fiscal Soza estaba acompañado por un policía; se escucha que prenden la movilidad y se van. En ese momento entra la señora Arruda y me dice que le tendría que entregar $us 50.000 hasta las 10:00 de ese día. Le manifesté que no tenía esa cantidad de dinero, pero aseguran que eso fue lo que pidió Soza.

Dije que trataría de conseguirla, pero no les aseguraba nada porque era mucha plata. Pedí que me llevaran a la casa y comencé a tocar puertas, a buscar amigos para conseguir el dinero. Posteriormente, a las 9:30, me llaman otra vez para preguntar si tenía la plata porque el plazo era hasta las 10:00, por lo que respondí que no la tenía. A las 9:58 me vuelven a llamar para preguntar si iba a cumplir, ahí les dije que los llamaría cuando tuviera el dinero, pero me hacen otra llamada a las 11:38 y me dicen que el fiscal viajaba al mediodía y si no cumplía que me olvidara de mi hijo.

Respondí que estaba buscando la plata, que me esperen. Ahí llamo por última vez a las 11:15 para decirles que había posibilidad de conseguir la plata porque la extorsión de mi hijo ya era mucho, no tenía límites y era inaguantable. Después de las 11:25 le hablo nuevamente para decirles que había conseguido la plata, en donde me preguntan si es en efectivo y si es en billetes grandes, respondí que sí y les pregunté dónde los llevaba, pero como el fiscal tenía que viajar ellos fueron a recoger el dinero a mi casa. Llegaron y les entregué $us 50.000 directamente al Dr. Pereira. Aseguró que en ese momento se lo entregaría a Soza, y dijo que como yo había cumplido, el Dr. Soza también cumpliría. Esto es ni más ni menos que una extorsión, como el rapto de un niño.

Después de esta extorsión aparece en mi casa otro operador que se llama el Dr. A. La Fuente, quien se presentó a nombre del Dr. Soza y dijo que para que su hijo salga tiene que pagar $us 200.000; respondí que he dado y no ha salido. Me extorsionaron y no salió, entonces respondió que esos $us 50.000 que había dado no servían, son aparte, es lo mismo que hizo el Sr. Daher. Ahí respondí que no tenía plata, solo tengo mi casa y por mi hijo la transfiero, aunque estaba hipotecada, pero se vende.

Él se levantó, hizo una llamada y dijo que no, que era en efectivo. Le dije que no tenía plata y que no me iban a seguir extorsionando, se quedan con mi hijo guardado. Pasó eso y después se aparece en mi oficina otro operador, también mandado por Soza y llama G. Gutiérrez, que se presentó a nombre de Soza e insistió en que tenía que pagar $us 200.000 y que los $us 50.000 que dí no valían, pero repetí que no tenía plata. Se han hecho extorsiones simples y por combo, es decir con personas directas y por grupos

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